EL PROYECTO EL VIAJE DEL ELEFANTE (ES)

Espectáculo teatral de calle

A VIAGEM DO ELEFANTE (EL VIAJE DEL ELEFANTE)

TRIGO LIMPIO TEATRO ACERT

En coproducción musical con Flor de Jara (España)

Y la colaboración de La Fundación José Saramago.

Revisitación teatral del Camino de Salomón
Celebrando los territorios y su gente
En las urgencias sentimentales y literarias
De la vida de un creador de libros y de sueños: José Saramago

 

SIEMPRE LLEGAMOS AL SITIO DONDE NOS ESPERAN[1]

Fue este sentimiento  afectivo lo que generó en Trigo Limpo teatro ACERT, la idea del montaje teatral, del  cuento de José Saramago. En primer lugar, la pasión compartida por la lectura. Mas tarde, las visiones encantadoras que hacían de cada momento leído, un momento teatral. Todo se movía. Los personajes nos habitaron y nos susurraron sus  intenciones de salir del cuento, para darles vida. El Elefante Salomón nos llenaba de sueños y nos daba pruebas  de una humanidad singular. Agigantarlo, era lo que se merecía. José Saramago sembraba en nosotros el placer de una aventura valiente e imaginativa. Y fue así que escuchámos “Las personas no escogen los sueños que tienen, son los sueños los que escogen a las personas”.[2]

 Así sucede cuando la literatura, sin más pretensión que ser literatura, se convierte en expresión de vida. A partir de ese momento, será ya para siempre, por obra y gracia de la vida de los lectores, gran literatura, destinada a fortalecer con audacia, la experiencia de la libertad humana y de la expresión creadora. Esa voluntad lucida, que tanto ayuda a soñar y a construir la realidad deseada.[3]

 

LO QUE DA EL VERDADERO SENTIDO AL ENCUENTRO Y A LA BUSQUEDA ES, QUE ES PRECISO ANDAR MUCHO PARA ALCANZAR LO QUE ESTA CERCA[4]

En el camino de salida, fueron invitados a participar, Luis Pastor y Flor de Jara, y desde el primer momento entraron en esta aventura, con todo su cariño y generosidad. El Cantautor, creó con José Saramago, “En Esta Esquina del Tiempo”, un libro-disco, en el que puso música a sus poemas y que terminan con la voz del  propio escritor. Se puso manos a la obra: voz y guitarra y musicó otros quince poemas.

Con mucha delicadeza, le contamos nuestro sueño a Pilar del Río, que quedó encantada, y nos sorprendió con su generosidad, Se cumplía así un momento onírico, “Realmente, no tomamos decisiones, son las decisiones las que nos toman a nosotros”.[5]

Escribir “El viaje del Elefante”, no fue un paseo por el campo: Saramago, se lanzo a esta tarea cuando estaba incubando una enfermedad que tardó meses en ser diagnosticada y que se manifestó con tal virulencia que nos hizo temer por su vida, El mismo, en el hospital, llegó a dudar de que pudiese terminar el libro. Sin embargo, siete meses después, Saramago, reestablecido y con nuevas energías, puso el punto final a una narración que a él no le parece una novela, mas bien un cuento, que describe el viaje, a la vez épico, prosaico y jovial de un elefante asiático llamado Salomón, que en el siglo XVI, por caprichos reales y absurdos designios, tuvo que recorrer andando, mas de la mitad de Europa.[6]

 

EN EL INTERIOR DE CADA PAIS ESTÁ SU DESTINO[7]

Era obligatorio, recorrer las localidades portuguesas del último camino soñado por José Saramago. “El 18 de Junio de 2009, precisamente, un año antes del día que iba a morir, Saramago, estaba en Figueira de Castelo Rodrigo, el punto final de la ruta cultural que acababa de inaugurar, para conocer, con otras perspectivas, el país que traía en el corazón. El Camino de Salomón, es el nombre de este nuevo recorrido, insólito, porque responde a urgencias sentimentales y literarias, posible porque ya existía y apenas necesitaba que el escultor retirase la piedra de la superficie y mostrase la escultura, en todo su esplendor.[8]

De maletas llenas, los ACERTinos, recorrerán las localidades de la Ruta del Camino de Salomón.

A los municipios integrantes, les fueron comunicados los deseos, que estaban más allá de un espectáculo teatral de calle. Se pretendía que las poblaciones fueran protagonistas, no solo espectadores, que lo viviesen además de verlo.

Los promotores locales (Municipios) se sumaron  activamente, Figueira de Castelo Rodrigo, Sabugal, Pinhel (Territorios do Côa, ADR, Fundão, Castelo Branco, São João da Pesqueira (con el impulso afectivo del Museo do Douro) y naturalmente, Tondela — municipio sede de Trigo Limpo teatro ACERT — que adoptó a Salomón y que lo hizo renacer en una India de multiculturalidades. Desde el primer momento, el Turismo Centro de Portugal, se embarco en el viaje, en un esfuerzo de sinergias comunes.

El espectáculo correspondía al origen de un camino de recuerdos, donde Saramago “se emocionó, viendo el caminar de la historia y no su decadencia, los nombres de las personas que las habitan, los sueños que las motivan a vivir humanamente en un lugar hecho a su propia medida”.[9]

 Son lugares del interior que, por no estar en la costa, parecen malditos, pero que tienen potencialidades impresionantes.[10]

 En el libro Viaje a Portugal, Saramago«andaba siempre a la búsqueda de sitios donde normalmente, nadie pasaba».[11]

 “Os aseguro que vamos a encontrar maravillas”, fue la promesa hecha por el escritor, en el comienzo del viaje.

José Saramago sabía bien de qué hablaba, él iría a volver a visitar los sitios por donde estuvo treinta años antes, cuando escribió “Viaje a Portugal.

 Así este viaje va a envolver, en cada puerto donde llegue a cerca de 80 colaboradores locales (actores, músicos, figurantes) en una muestra de teatro de la palabra, con los mejores artificios posibles y mucha voluntad, espíritu critico, irreverencia, pasión por el arte, rompiendo modos medievales que siguen  imperando.[12]

Cada espectáculo, tendrá componentes diferentes, en su desarrollo, según la propia personalidad, que la población aporte.

Queremos pertenecer a cada lugar y también queremos sentir auténticamente y compartir una pasión común que tan gentilmente nos fue regalada por José Saramago.

 

FISICAMENTE HABITAMOS UN ESPACIO, PERO SENTIMENTALMENTE, SOMOS HABITADOS POR UNA MEMÓRIA[13]

La adaptación teatral no libera de la lectura completa del libro “El Viaje del Elefante”. Se han procurado encontrar los caminos, que literariamente, respetasen la brújula del itinerario de Salomón, evidenciasen las intenciones, que teatralmente, exprimiesen la riqueza de los personajes y los momentos más destacados de la aventura transfronteriza.

El paquidermismo humano y la humanización afectuosa de Salomoncito, cruzan la narrativa teatral asimilada del texto literario de José Saramago, que se caracteriza por “el humor irreverente, la ironía distanciadora, la compasión, el humanismo escéptico y la ternura” compensada  con la mezquindad, los inconvenientes propios del camino y el desconsuelo creado por los poderes terrenales y divinos.[14]

Contra hechos tan literarios, que argumentos restan al teatro? Solamente navegar en la narrativa, así como devolver al escenario los diálogos ya tan magníficamente elaborados y el carácter de ficción de las situaciones que, viviendo en las páginas del libro, pertenecen al imaginario de aquellos que, en la lectura, asumen la escenificación singular que su fantasía reclama.

Por eso, estamos enfrentados  con un público desprevenido, pero, en muchos casos, con recuerdos de lo que leyeron. Escenificadores de una lectura fílmica.

Mediadores exigentes  que quieren identificar lo que leyeron en la visión teatral que les es propuesta.

 Mas no será excesivo, sin embargo, observar que donde podría parecer que hay poco de Saramago, aquí se encuentra todo él, el más relevante, la palabra descubierta, sin alardes ni arreglos, sin argumentos ni propósitos que no sean habitar el centro de la lengua portuguesa y, una vez más, dar su versión heterodoxa y complementaria de la historia a partir de resurrecciones marginales imaginadas, de una voluntad humanista, de sustituir la crónica por la invención y forzar la alteración de la perspectiva acomodada.[15]

“EL PROCESO CREATIVO, NO TIENE NADA QUE VER CON ESA PARAFERNALIA DE LA INSPIRACION, DE LA ANGUSTIA DE LA PAGINA EN BLANCO, TODO ESO….ESCRIBIR(O ESCRIBIR MUSICA, PINTAR, HACER TEATRO) ES UN TRABAJO”[16]

El teatro en la calle, hace parte de la raíz artística de Trigo Limpo Teatro ACERT, casi  desde sus orígenes, en 1976. Desde entonces, fueron estrenados muchos espectáculos, todos ellos marcados por afán experimental, pluralidad estética y temática.

La gran producción teatral, anual, “Oficinas e Quema do Judas”, incide en dramaturgias de fuerte contenido social y contenido artístico, pluridisciplinar y en paralelo con una actividad de permanente itinerancia, un laboratorio de practicas, marcadamente comunitarias. A partir de 1998, año de la construcción del montaje escénico “Memoriar”(el ciclista Caramulo de la Expo de Lisboa y después, en Hannover), se suceden creaciones que agigantan juguetes y figuras del imaginario popular: “Golpe de Ala”, en la Expo de Zaragoza y “La fantástica aventura de una criatura llamada Pinocho”, a la par de creaciones teatrales de calle, donde el texto, era elemento crucial: “Faldum”, “Transviriato”, “En un Abril y cerrar de ojos”, “En viaje”, entre otros.

 

La voluntad de salir de los espacios teatrales, convencionales, asociada al objetivo de promover proyectos artísticos  de colaboración participativa de actores y músicos de los locales de actuación, ha definido una actitud de gran participación social.

Intervenir junto a un público envolvente, procurando que el arte alcance una función sociopolítica más directa, uniendo la animación cultural a prácticas que revelen que el teatro es, por excelencia, una manifestación comunitaria, siendo así una opción distintiva.

Elegimos, desde hace mucho, Thespis (tal vez, el primer actor de Occidente, 550. 500 a.C) como Timonel. Él, que viajó por Grecia, solo, o con su grupo, en una carroza (El Carro de Thespis), que era el medio de transporte y el propio escenario para sus representaciones.

Y es así que nace más, un sueño engrandecido: El Elefante Salomón. No es que lo eligiésemos por casualidad, era porque la ficción teatral del cuento de José Saramago así lo reclamaba, apenas hicimos, lo que el texto pedía.

Al leer el cuento, intentando darle un contenido teatral, detectamos su carácter de epopeya y notamos de inmediato que Saramago viajaba de la mano con Brecht, exigiéndonos, navegar en los conceptos de “su” teatro épico.

La técnica narrativa, servia de soporte al espectáculo que se deseaba: la comunicación directa, entre los actores y el público, el continuo cambio de papeles entre los actores, los saltos en la evolución del argumento, la fractura del tiempo-espacio, entre las escenas, la música, como comentario de la acción y la posición del actor, como un critico de las acciones del personaje que interpreta y como agente de la propia historia.

José Saramago, en su “Viaje del Elefante”, nos ofrece un regalo, que hace posible todos estos atributos. La esfera épica del cuento, corresponde a una dimensión pública, política, de la vida misma, estimulando incisivamente una reflexión asentada en las determinantes sociales de las relaciones humanas, en un juego entre el sitio donde se realiza el espectáculo teatral y el mundo que es narrado.

Decisivamente, constatamos que Brecht, tuvo un “enamoramiento póstumo”, con el Viaje del Elefante”, inspirándonos en el oficio de la construcción del  “Edificio Teatral”

El teatro, consiste en la presentación de imágenes vivas, de acontecimientos pasados en el mundo de los hombres, que son reproducidos, o que han sido, simplemente imaginados.[17]

También, las canciones creadas por Luís Pastor, tienen por base los poemas de José Saramago. Su poesía, se adapta como un guante a las necesidades escénicas, como si el escritor esculpiese su poesía a los personajes y a las acciones teatrales que deseamos vestir. En el teatro épico, las canciones, marcan tiempos y lugares del espectáculo. Celebran el trabajo interpretativo de los actores que la cantan. Los músicos, son sujetos activos de la función, con actitudes en relación a los acontecimientos narrados, interrumpiendo, o prolongando, con canciones, los acontecimientos, los diálogos y los momentos narrativos en que los actores se relacionan con el público.

La concepción de la escenografía, se establece en una visión que aproxime el espacio de representación, con el público, haciendo posible que se integre lo más posible en cada una de las escenas. El público, es la prolongación natural de los personajes colectivos: la gente, que se despide de la caravana que sale de Lisboa, con Salomón, rumbo a Viena. Los habitantes de la aldea, que se sorprenden con el paso del elefante. El pueblo, que aclama la llegada de los ejércitos en Castelo Rodrigo. Los españoles, que aclaman la entrada en Valladolid. Los peregrinos, que en Pádua, esperan arrodillados el milagro. O bien como los austriacos, que aplauden y luego olvidan al elefante.

El concepto espacial no se circunscribe al movimiento de ingenio mecánico en escena (elefante), que lo mismo que los actores, es un personaje con vida. Los atrezos, son una extensión corporal de quien actúa. Se ha procurado, que la visión, el movimiento de los espectadores y los dispositivos escenografitos, incorporen y transformen los espacios, para las múltiples percepciones de la narración. Los mecanismos en escena, dan valor estético y poético a la obra teatral. Amplían la semiótica de descodificaciones variadas de la puesta en escena. Ayudando con eficiencia a las interpretaciones.

El proceso de construcción, envuelve a actores, que comparten con obreros y técnicos, los secretos de las soluciones. La escultura del elefante, de Nico Nubiola, es hermana siamesa del estudio escenografito global, que selecciono la configuración, los materiales, los procesos imaginativos, de dar vida al elefante. La piel del elefante es revestida con mimbre. La madera y el bambú, se amoldan simbólicamente con los olores de la tierra. Los espacios, adoptan la arquitectura de las plazas y calles que perfilan el recontar de la historia. El palacio del Archiduque de Austria se hace socio de la terraza, ya existente. La casa del cura es temporalmente ocupada por una familia local. La fachada de cada iglesia, es prestada a Pádua…

La puesta en escena, establece transformaciones sucesivas, por los dispositivos escénicos. La luz, crea atmósferas múltiples, que amplifican lo misterioso, lo divino, a la intemperie, la poesía en su sentido más etéreo.

Los figurantes, de Rafaela Mapril, son construidos para los varios personajes de los actores, en una aproximación estética, que más que corresponder con la época, amplia los gestos y los comportamientos de la narración. De Lisboa a Viena, ellos van ganando que transforman a los actores y a los numerosos personajes colectivos, que participan en cada localidad.

Es, el edificio teatral, compuesto por la suma de las variadas disciplinas artísticas, que sirven a la interpretación y que sustentan y hacen creíble la narrativa, que enfatiza el sentido colectivo del proyecto. Cada uno sabe de la complejidad, entre lo que se sueña y la capacidad de volverlo real. La utopía, comanda el proceso creativo, siendo la participación, el espíritu de grupo y la osadía imaginativa, los destinos más compensadores de quien invierte lo mejor de uno mismo.

NO HAY NINGUN CAMINO TRANQUILIZADOR QUE NOS ESPERE. SI LO DESEAMOS, TENEMOS QUE CONSTRUIRLO CON NUESTRAS PROPIAS MANOS [18]

 El espectáculo teatral “El Viaje del Elefante” no va a quedarse solo en los caminos de la gira de 2013. No admitiríamos reducirlo sólo a este tiempo y espacios. Volaremos, tal como lo soñamos, por otros itinerarios (ciudades y aldeas) donde quieran recibir nuestra paquidérmica presencia… partiendo siempre de Tondela a ciudades y pueblos portugueses. Y del Mundo. De Valladolid a Rosas, pasando por Génova, Pádua, Piacenza, Trento, Brassanone, Innsbruck hasta Viena en  Austria, sin olvidar en el viaje Azinhaga (donde nació José Saramago), Lanzarote e incluso  Asenela (Tras-os-Montes) con sus  10 habitantes… y todos los locales multiculturales  de un Camino de Salomón, “universal, por ser un local sin paredes[19]

Locos de encantamientos, guiados por Subhro, nuestro anti-héroe, celoso cuidador hindú del elefante Salomón, resistiremos a que nos cambien el nombre a “Fritz”, continuaremos  indignándonos, porque, aprendemos con el narrador de “El  Viaje del Elefante” que “felizmente, gracias a la inagotable generosidad de la imaginación, vamos supliendo faltas, llenando las lagunas lo mejor que se puede, rompiendo pasajes en callejones  sin salida y que sin salida seguirán, inventando llaves para abrir puertas huérfanas de cerradura  o que nunca la tuvieron.

Prepárense para el viaje, y acepten el deseo que Pilar del Río nos transmitió y que compartimos por completo:

“Ver el espectáculo del elefante ha de ser un acontecimiento en la vida de las personas, como el cuento lo fue para quienes salían al camino. Sin importarles los rigores climatológicos. Espero que nuestros antepasados no hayan sido más activos, curiosos y generosos que nosotros mismos”.

 

[1] José Saramago, A Viagem do Elefante,

[2] idem, O Evangelho Segundo Jesus Cristo,

[3] Jornal de Letras, Artes e Ideias, Testemunho de Fernando Gomez Aguilera sobre obra literária de Saramago, 5/11/08,

[4] José Saramago, Todos os Nomes,

[5] Idem, ibidem,

[6] Mensagem de Pilar del Rio, José Saramago terminou um novo livro. Chama-se A viagem do elefante.

[7] José Saramago nas Suas Palavras, “Saramago: ‘Los políticos no saben Historia”, in ABC, Madrid, 13 de Maio de 1995

[8] ocaminhodesalomao.com

[9] ibidem

[10] Pilar del Rio, “Voltamos Sempre ao Lugar Onde fomos Felizes”, Visão, 4 de Agosto de 2011

[11] Rita Pais, ibidem

[12] Pilar del Río, Mensagem enviada ao Trigo Limpo teatro ACERT durante o processo de montagem e ensaios, 10.06.2013.

[13] José Saramago, Palavras para uma cidade

[14] Fernando Gomez Aguilera, “Testemunho de sobre obra literária de Saramago”, Jornal de Letras, Artes e Ideias, 5/11/08

[15] Idem, ibidem

[16] “José Saramago nas Suas Palavras”, ibidem

[17] Bertold Brecht, Estudos Sobre Teatro. Tradução, Brandão, F.H.P

[18] “José Saramago nas Suas Palavras”, O Estado de S. Paulo, São Paulo, 20 de Março de 2004

[19] Miguel Torga , in "Traço de União", 2ª. ed. revista, Coimbra, s/d (1969), p. 69